kWh/m²·año
Unidad de medida de la demanda de energía de un edificio por unidad de superficie y año. Se utiliza en el certificado de eficiencia energética para expresar el consumo de energía primaria (la energía total necesaria, incluyendo la usada en la generación y transporte de electricidad y gas). Un edificio de consumo de energía casi nulo (nZEB) suele tener valores por debajo de 15-25 kWh/m²·año según el clima de la zona. Un edificio existente sin rehabilitar puede superar los 200-300 kWh/m²·año. La escala de calificación de letras (A-G) en consumo asigna la A al decil más eficiente del parque de cada tipología y zona climática, no a un umbral absoluto fijo.
Qué se está midiendo
El indicador que aparece en el certificado energético es el consumo de energía primaria no renovable, no la factura de la luz. Contabiliza toda la energía que hace falta para que el edificio funcione, incluyendo las pérdidas de generación y transporte de electricidad y gas. Por eso una vivienda con bomba de calor y otra con caldera de gasóleo pueden consumir lo mismo en la factura y tener letras distintas.
Se calcula sobre condiciones estándar de uso —temperatura de consigna, horario de ocupación, clima de la zona—, no sobre el consumo real de quien vive allí. Dos familias en pisos idénticos con la misma letra pueden gastar el doble una que otra.
Cómo está repartido el parque español
De los 5.513.586 certificados de edificios existentes registrados en 2022 con indicador de consumo, el reparto por letras es este:
| Letra | Certificados | % del total |
|---|---|---|
| A | 19.757 | 0,4 % |
| B | 46.847 | 0,8 % |
| C | 207.008 | 3,8 % |
| D | 604.114 | 11,0 % |
| E | 2.880.103 | 52,2 % |
| F | 620.186 | 11,2 % |
| G | 1.135.571 | 20,6 % |
Más de la mitad del parque certificado se concentra en la letra E, y las tres peores (E, F y G) suman el 84 %. Las letras A y B juntas no llegan al 1,2 %. Esa distribución explica por qué la rehabilitación energética es el eje de la política de descarbonización del parque residencial.
Órdenes de magnitud
La escala de letras es relativa, no absoluta: se calibra por zona climática y tipología, de modo que la A no corresponde a un umbral fijo de kWh/m²·año igual en Cádiz que en Burgos. Como referencia, un edificio de consumo casi nulo (nZEB) se mueve en valores de un dígito o dos, mientras que una vivienda anterior a la primera normativa térmica de 1979, sin envolvente aislada, supera con holgura los 200.
Fuente: MITECO, registro de certificados de eficiencia energética (2022).