Carencia hipotecaria
Período durante el cual el prestatario paga solo los intereses del préstamo, sin amortizar capital. Puede ser total (sin pago alguno, infrecuente) o parcial (solo intereses). La carencia reduce la cuota temporalmente pero aumenta el coste total porque alarga el período de pago del capital.
Qué es
La carencia es un período al principio de la hipoteca durante el cual no se amortiza capital. Puede ser de dos tipos:
- Carencia total: durante ese tiempo no se paga nada (ni capital ni intereses), que se acumulan a la deuda.
- Carencia parcial (la habitual): se pagan solo los intereses; el capital queda intacto y empieza a reducirse al terminar la carencia.
Para qué sirve y qué cuesta
La carencia rebaja la cuota a corto plazo, lo que ayuda en momentos de tensión de liquidez (compra de la primera vivienda, reducción temporal de ingresos). El coste es claro: como el capital no baja durante la carencia, al final se pagan más intereses y la cuota sube cuando esta acaba.
Cuándo se usa
Es frecuente en hipotecas de obra nueva (mientras se entrega la vivienda) y como medida de alivio ante dificultades de pago. Conviene pedirla solo si es necesaria: alarga el coste total del préstamo.
Preguntas frecuentes
¿Qué se paga durante la carencia de la hipoteca?
En la carencia parcial, la más común, se pagan solo los intereses; el capital pendiente no baja. En la carencia total no se paga nada y los intereses se suman a la deuda.
¿La carencia encarece la hipoteca?
Sí. Al no amortizar capital durante ese período, la deuda tarda más en reducirse y se pagan más intereses en total. Es una herramienta de liquidez a corto plazo, no de ahorro.